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¿Tu fisio te cruje?


Cuando un fisioterapeuta “cruje” a un paciente (en el sentido terapeútico) la reacción de éste puede ir desde el entusiasta “Mi fisio es buenísimo, siempre que voy me cruje y me deja nuevo”, hasta el aterrador “Ese fisio es un animal, pensé que me rompía algo ¡no vuelvo!”. Esta forma de percibir el tratamiento determina, en parte, si debe o no aplicarse de nuevo, ya que el hecho de que se oiga el crujido no tiene mayor importancia terapéutica que la del valor que le de el propio paciente, ya sea positiva o negativa.

Pero para desmitificar este tratamiento y poder valorarlo en su justa medida, será mejor empezar por el principio y explicar en qué consiste.

Las técnicas de trust (que así es como se llaman) sirven para restablecer la movilidad natural de una articulación. Mucha gente piensa que les están recolocando los huesos, pero en realidad se trata de desbloquear y permitir que el cuerpo recupere la movilidad correcta.

Creo que quizá será mejor remontarse un poco más y empezar por intentar explicar de manera MUY básica lo que es la LESIÓN OSTEOPATICA o bloqueo. Una lesión osteopática es una restricción en el movimiento de cualquier articulación o plano de deslizamiento del cuerpo. Más básico aún, si un hueso se mueve 3 milímetros hacia arriba y 3 mm hacia abajo y de repente solo se mueve 2mm hacia arriba estamos ante un bloqueo. La complicación radica, primero en que los huesos se mueven en 3D, con lo que es más difícil valorar si los múltiples movimientos que puede hacer una articulación se hacen correctamente; y en segundo lugar está el hecho de que hay que valorar cuando un bloqueo debe de ser tratado. Muchas veces nuestro cuerpo sufre adaptaciones que suponen la mejor alternativa a una nueva situación, por ejemplo, puede que para compensar una limitación de movilidad en el tobillo (pongamos que por una fractura ) nuestro cuerpo cambie la manera de rotar de alguna vértebra lumbar, pero es posible que ese cambio en la rotación sea la mejor alternativa a la nueva situación y en ese caso sería mejor respetar la decisión del cuerpo y no tocar nada.

Ahora que tenemos una ligera idea de lo que es una lesión osteopática volvamos a las TECNICAS DE TRUST. Una vez que hemos localizado un bloqueo que sabemos que debe tratarse podemos manipularlo de dos maneras

• manipulación directa → nuestra mano va exactamente a la articulación y la mueve al parámetro correcto
• manipulación indirecta → mediante diferentes brazos de palanca llevamos esa articulacióm en la dirección de la corrección.

Este tipo de manipulaciones suelen hacer crak, catacrack o algo por el estilo… y este ruido puede tener un gran efecto sobre el paciente (especialmente en deportistas) ya que muchas veces suponen la parte “visible” (aunque en este caso sería más correcto decir “sonora”) del tratamiento. Es como si ese crujido permitiera al paciente comprobar que realmente le están haciendo algo. Y aunque el ruido no tenga un valor físico sí tiene un valor terapeútico, ya que influye en la actitud del paciente.
En realidad lo importante del tratamiento no es que suene, sino que el movimiento de la articulación a tratar se corrija, y el crujido no quiere decir que esté todo correcto,. Así que haya ruido o no, el terapeuta siempre tiene que volver a TESTAR para comprobar si realmente se ha producido el cambio que se pretendía provocar.

Pero no siempre son adecuadas este tipo de técnicas, ya que a algunos paciente les pueden resultar demasiado agresivas, provocándoles una tensión totalmente desaconsejable. Así que el terapeuta debe valorar cual es la mejor manera de tratar cada caso en particular.

Y es que hay alternativas de tratamiento muchos más suaves que no implican ningún tipo de movimiento brusco.

Un ejemplo son las llamadas técnicas blandas o de tejidos blandos que son una serie de maniobras de posicionamiento, presión en puntos dolorosos, estiramientos y contracciones,etc que realizan el mismo efecto del trust de una manera más suave, se usan en situaciones de mucho dolor,o en las que la aplicación de trust esté contraindicada o muchas veces para reforzar la acción de éste.

Otro ejemplo de este tipo de tratamiento son las TECNICAS CRANEOSACRALES, que son especialmente delicadas con el paciente y que consisten en valorar y tratar el movimiento del cráneo, el sacro y las membranas que los unen (meninges). A pesar de ser las más suaves, estas técnicas pueden desencadenar reacciones muy potentes. Sin embargo, a pesar de su eficacia, el paciente no tiene una constatación inmediata de que le están haciendo algo, como ocurre con los “crujidos”. Más bien al contrario, los más escépticos pueden tener la sensación de que no les están haciendo nada.
En general son tratamiento muy agradables y el único sonido que pueden llegar a provocar en el paciente es un ronquido.